lunes, 1 de junio de 2026

 

Las mutaciones del régimen y sus improntas

Juan Alberto Remedi

Junio (2026)

Paraná (Entre Ríos)

Entre  el caos  permanente impulsado  por el imperio, late  la vida  con  sus múltiples manifestaciones  alrededor de  la contradicción trabajo capital aun no resuelta por la humanidad,  dentro de lo cual, se realizó  recientemente la cumbre de los presidentes de Estados  Unidos y la República Popular China,  donde el mandatario Asiático señalo  “el mundo ha llegado a una nueva encrucijada”   y  se pregunta   ¿puede China y (EE.UU) superar  lo llamado “trampa de Tucidides” y crear un nuevo  paradigma en las  relaciones entre las potencias? autoproclamando a China como la nueva Atenas  en ascenso  y a (EEUU)  como la Esparta en retroceso, temerosa de perder su hegemonía mundial, proponiendo  no cometer errores de cálculos a fin de evitar   una tragedia, dicho de otra manera,  se evidencio la incapacidad del  país del Norte  para imponer   su voluntad ante la exigencia  del  oponente de aceptar la nueva realidad multipolar.

Posteriormente se realizó la cumbre de mayo  entre los primeros mandatarios de China y Rusia,  normalizando dicha relación como hecho central del nuevo siglo,  confiriéndole  forma concreta al final de la unipolaridad y un empuje sin precedentes hacia la conquista  de un centro de gravedad planetario menos occidental, impidiendo  políticas de dominación exclusivas  por parte de Washington.

En ese  ir y venir de los aconteceres  se  desarrolla  a velocidades aún desconocidas en su real magnitud,   una de las tantas mutaciones del régimen,   potenciando    los medios  de producción y las  relaciones sociales  mediatizadas por la “mercancía” (forma elemental y básica del capitalismo)  constituida  por trabajo humano abstracto,   plasmado en el trabajo asalariado,   emanado de ello “el valor”  como  autentica constitución regente  de   las sociedades.  Dicho  régimen    basado en la propiedad privada de los medios colectivos de producción,  impulsa    una nueva revolución industrial  de amplio alcance, sorprendiendo   la agilidad  en la    aplicación   práctica,  materialidad contrapuesta  a  la tesis esgrimida por  las izquierdas revolucionarias, en relación   al  “estancamiento crónico  del capitalismo”   impidiendo     el progreso tecnológico  y el desarrollo de  las propias fuerzas productivas,  desde hace tiempo  se refleja lo contrario y   hoy se sigue

 

confirmando.  Lo ocurrido es parte del proceso  de producción y reproducción del régimen,   sin implicar   la superación de la crisis sivilizatoria en su etapa de senilidad y parasitismo,  pues  ambos elementos permanecen presentes en el accionar. Todo un tema a seguir abordando en el presente y futuro desde el punto de vista de la clase obrera y sus aliados.

El   año (2026) testifica  inversiones record en semi  conductores, servicios en la nube, software  y  en la mal llamada inteligencia artificial (IA) con miras a transformar     las formas  en que las empresas globales    “crean   valor”  reformulando las fuerzas productivas,  detectando, decidiendo  y actuando  en el mundo real hacia  la formación de sentidos,  convirtiendo a la mente humana en un verdadero campo de batalla. Se ha  generado un salto cualitativo por intermedio   de las corporaciones estadounidenses,  Chinas  y otras similares,   concentrados en plataformas  de integración y análisis de enormes volúmenes  de datos a ser usados por agencias estatales, fuerzas de seguridad, defensa  y corporaciones internacionales, mostrando  significativos avances  en   la fusión  de   datos con bases heterogéneas,   emergiendo  de ello   dos  elementos  a considerar –   la dominación  de  la economía política por intermedio de la acumulación de  datos y  expansión de dispositivos  de control  social,  propios del régimen a través de los servicios prestados por la extrema derecha internacional  o (neo fascismo) en nuestro caso periférico.

Lo medular no radica   en la  cuestión tecnológica,  anida en lo político,   interfiriendo de modo directo  en la lucha de clase y la conversión  de la vida social en un dato explorable, derivando    en formas sofisticadas de  autoritarismo y represión  muchas veces no  visibles, como en el  denominado “efecto enfriamiento” direccionado a la autocensura -  en ocasiones, cuando un individuo tiene sospecha  de ser vigilado   disciplina su conducta – desplaza  a la vez,    el campo de batalla desde la repercusión mediática clásica  hacia la modulación continua de disposiciones, afectos y decisiones a escala poblacional,  acompañado por la  ilusión de  libertad conviviendo  sin tención  con dispositivos que la restringen.  En definitiva han unido en una misma matriz operacional a  la (IA) vigilancia masiva y análisis productivos,  simbolizando una fase avanzada de subordinación real  de la conciencia al capital e  institucionalizando la guerra cognitiva como practica permanente de la gestión social,   conformando  asi,  la  quinta    dimensión del conflicto: tierra, aire, mar, ciberespacio y cognitivo, de lo cual deviene en lo estratégico la disputa de   la capacidad interpretativa de  la realidad .

La analítica de datos se ha trasformado en   una nueva fase  del imperialismo en su faceta informacional, en tanto,   la dependencia tecnológica amplia  la subordinación de las periferias, sin limitarse  desmenuzar la información  da un salto  significativo    en   la expropiación de la  capacidad   colectiva  de producir sentidos, convirtiendo la experiencia en materia prima para los circuitos de valorización del capital. Se impone  así,    una nueva forma de fascismo, no solo en el estricto sentido histórico, sino en su significado esencial,  de  alianza del capital financiero global con el poder político nacional,   con visibles e invisibles lazos de carácter agresivo,   violentos  y represivos,   diferenciándose   del  fascismo clásico  por la  presencia de los algoritmos, Big Data  y la (IA)  haciéndolo más hermético y   difícil de resistir.  A las  elites ya  no le es suficiente la generación y concentración de riquezas, pasaron   a considerarse líderes naturales (no solo reivindican un proyecto capitalista, sino uno civilizatorio  orientado a ganar la partida en la construcción  y control del sentido. 

el contexto mencionado conduce a ubicarse   en consonancia con las nuevas realidades  sin ningún tipo de esquemas o  dogmatismos,  con el objetivo de    afrontar  de mejor manera el presente y futuro.

El futuro como  concepto central,   lo que “está por venir”  requiere no  concebir   el presente como una realidad eterna, sino como algo abierto a la transformación,    pudiéndose moldear en un mañana  de carácter distinto.  En el lenguaje dominante del poder   se lo presenta como una extensión neutra del presente,  midiéndolo  en calendarios,  proyectándolo  en curvas de crecimiento y  desarrollándolo    mediante pronósticos,  desde esta perspectiva no es algo a conquistar, todo  contrario, hay que esperarlo,  acción coincidente   con  la tesis de inexistencia de alternativas al sistema preponderante.

Sin embargo, no representa solo   una fecha en el calendario “es un quiebre” una ruptura con el orden existente, una transformación estructural de las relaciones sociales del poder político y posibilidades humanas  en pos de la arquitectura de un mundo diferente al vivido,    haciéndole frente   a la clase dominante en   la  construcción de falsos futuros o mitos,  como  el capitalismo verde y la seguridad militarizada, carente de todo contenido emancipador. En esta línea  filósofo Ernet Bloch (1896 -2000)  autor de la obra “el principio esperanza” reflexiono    en base a las apreciaciones de Carlos Marx (1818-1883) -  el futuro, expone, no es una abstracción del presente pugnando por emerger de sus limitaciones, es  una realidad inconclusa – el todavía,  no designa una utopía,  sino   un potencial latente accionado en las condiciones materiales y luchas colectivas, secundado por  las energías de  la esperanza transformada en algo real al convertir el futuro, pasando  de una promesa a  un plan, sin   soñar en abstracto,  construyendo  una utopía concreta  arraigada en tendencias reales y fortalecidas a través  de la práctica.

 Naturalmente en una situación de permanente movimientos  y cambios,   la responsabidad de las responsabilidades para quienes aspiramos a cambiar el mundo por uno más justo e igualitario,  es impulsar  la teoría revolucionaria a niveles de   la realidad concreta en cada lugar concreto,   revisando por ejemplo  esquemas como el del “estancamiento  crónico del capitalismo”.   Esta objetividad  requiere  ubicar  en primer plano el desarrollo de las fuerzas productivas, en particular la  combinación de robótica, computadoras e (IA) haciendo  centro en el futuro del trabajo y las respuestas a brindar por intermedio de un  programa revolucionario en  defensa  de los trabajadores y   sus aliados,  poniendo  bajo control a quienes construyen poderosas energías   productivas,  creadas por el cerebro y manos humanas   como fuerzas objetivas de conocimientos, poniéndolas al servicio de la liberación material y espiritual de los seres humanos. Lo esencial   radica  en  la propuesta de un   programa de organización colectiva del trabajo y distribución de riquezas  dentro de  una economía  produciendo  bienes materiales  útiles para la vida a través  de  máquinas    bajo supervisión humana,  enfocada en  un sistema de propiedad socializada de medios de producción, conduciendo a la reformulación del sentido y realización  de la vida.

En armonía   con los lineamientos  del capital mencionado,   el gobierno Argentino, de carácter neo fascista periférico,  evalúa las posibilidades  de  un acuerdo con (EEUU) bajo el rotulo de “cooperación tecnológica”  con las intenciones de  cambiar para siempre el destino de la información privada de los habitantes,  tras reconocerlo  como país poseedor de  una “protección adecuada” de  datos personales.   Sin ser  algo  simbólico,    nuestros datos pueden fluir hacia servidores  estadounidenses, lo cual, alerta   sobre un  escenario de vigilancias, perfilamiento social y usos indiscriminados  de los mismos,  en un contexto de carencia de  legislación actualizada sobre el tema  y  de estructuras solidas de control para evitar abusos o filtraciones.

Como cuestión concatenante, la segunda revisión del acuerdo con el Fondo Monetario Internacional (FMI) supera el hecho del  desembolso de 1 millón de dólares, no  aborda  únicamente las metas fiscales, reservas e inflación,  evalúa   la capacidad gubernamental de disciplinamiento social.  El problema central ya no aparece como económico,   observa  a la democracia burguesa representativa al analizar la existencia de incertidumbres en el año (2025) y las venideras del (2027)  ralentizando el programa, tensando el mercado de cambios, provocando la salida de capitales y revirtiendo  el impulso reformista,  atribuyendo el incumplimiento de la meta de reservas a la cobertura electoral.  Lo delicado de la situación se trasunta en  concebir   la  democracia burguesa    como  amenaza para la estabilidad financiera, cuestión aceptada  por las  jerarquías políticas y sociales de las fuerzas  burguesas,  actuando en el conjunto de la población,  dentro y fuera del gobierno.

Emerge al mismo tiempo  otro elemento a reconsiderar,  ligado  a la aprobación por el congreso  nacional  de la llamada “reforma laboral” con el  visto bueno de   la burocracia sindical en todos los niveles, traicionando los intereses de la clase obrera e imponiendo junto a los grandes empresarios apoyado por el gobierno  la pérdida de derechos ganados a través de las luchas con  esfuerzos, sudor,  lágrimas y sangre.  Me refiero a la vigencia  del concepto “ejercito de reserva o ejercito de desocupados”  reconociendo la mutación  en las  condiciones existentes, transformado  en el caso  Argentino en: mano de obra sobrante a ser aniquilada por las directrices del capital financiero  por intermedio de sus organismos legales  y apoyo  del   estado nacional, conjugando   su  aumento numérico con los cambios de algún modo conceptual y  formas de manifestación de su  existencia.   Hecho   de singulares características,  conectado  con otros  debates ya abordados,   como  la mirada al  gobierno Macrista por diferentes actores políticos incluso de izquierdas, primando  en principio  la idea de “restauración conservadora” (a mi entender, alegada de los nuevos momentos vividos en el contexto internacional y regional)   imponiéndose  sobre la visión de las  características neo fascistas periféricas, cuestión zanjada en partes con la experiencia del gobierno  Jail Bolsonaro en Brasil.

De modo similar,  ante la asunción  de Javier Milei, se difundió  la idea de  destrucción total del estado, un verdadero desatino,  utilizado   como golpe de efecto  o una cuestión meramente electoral,  inapropiado en el análisis de  las nuevas circunstancias,    pues   la realidad se encargó de reflejar  que las intenciones son:   destruir las partes del estado orientadas al reconocimiento de los trabajadores y sectores desposeídos, dejando todo lo demás intacto a fin de tener un medio de imposición de los elitismos presentes -  entonces una cosa la idea de  destrucción total y otra la  destrucción parcial dejando al estado en pie y en funciones para imponer  los lineamientos del amo del imperio, desmintiendo en paralelo  la propaganda gubernamental de avanzar hacia un estado más eficiente y en favor del pueblo.

Así mismo,  algunos agrupamientos políticos y sociales  hacen centro  en  la repetición automática  de las condiciones existentes en el año (2001) posiblemente como acción tendiente al  fortalecimiento  de un presunto estado de ánimo -  opinión simpática para los desprevenidos, sin embargo,    el (2001) fue un momento  particular de desarrollo  parcial  en las comunidades y sociedades,  en cambio el presente cobija  singulares características  propias del momento y  si bien existen lazos  comunicantes entre las  experiencias,  cada una  asume su propia impronta colectiva  dentro de la realidad vivida. Lo nocivo de la posición radica en  el despliegue de  limitaciones   por los intentos de trasladar de forma esquemática   experiencias pasadas   sin tener suficientemente en cuenta las realidades actuales,  conduciendo por encima de la buena voluntad a restarle energías a las protestas, no porque se quiera, sino por expresar  un enfoque limitado sin considerar  el universo completo, justamente en momentos  donde ronda  la falta de certezas  sobre el contenido, formas y desenlaces  de  las protestas.  A pesar de lo cual,  se  intenta imponer   el “va a ser así” –  ese “va a ser así” (en las condiciones actuales) cumple la función de agudizar el cerco a todo lo creativo e innovador, exigiendo   en consecuencia,  la persistencia  bucear en las múltiples realidades a fin de descubrir  en lo cotidiano,   lugar por lugar, las mejores formas de afrontar los desafíos, al  margen  de las burocracias políticas,  sindicales y sociales, de las verdades absolutas y las intenciones de quienes se muestran como salvadores o portadores de un ilusorio equilibrio,  teniendo como carta de presentación el haber vivido mirándose el ombligo y escalando posiciones sobre el esfuerzo colectivo,  difundiendo  el individualismo inmovilizador e inhumano - lo cual  requiere  de pasos  significativos  en la previsión  de posibles desenlaces evitando  sorpresas (la lucha en defensa de la educación y la universidad pública se presentó como un interés compartido entre el pueblo y los actores directos participes  en el proceso educativo,  a pesar de lo cual,  luego de una ejemplar movilización  conjunta,  en la reunión  de los rectores con el gobierno, estos dejaron de lado los reclamos de los trabajadores de la educación de aumentos salariales)  acción presentable de esta  manera o como se quiera,     siempre y cuando evite   eclipsar  la  expansión de  las incertidumbres en nombre de la posible unidad  concertada. Reafirmo por lo tanto,  la imperiosa necesidad de seguir aprendiendo de las luchas,  rechazando  las intenciones de fomentar  espejitos de colores en los marcos  de una realidad  calamitosa por cierto, aunque  lo expuesto no invalida los esfuerzos e iniciativas hacia la movilización,  solo  introduce   el estar más atentos mirando en bosque no  el árbol, en una dinámica   demandante  ideas comunes,  coordinadas,  compartidas por trabajadores de la urbanidad  y el campo,  sectores populares,     mujeres  y jóvenes movilizados por las reivindicaciones propias y  las generales.

Remedijuanalberto.blogspot.com

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