A la revolución la
hacen los pueblos, no las individualidades
Juan Alberto Remedi
Paraná (Entre ríos)
Julio 2026
Entre
los permanentes esfuerzos realizados por trabajadores de la urbanidad, el
campo, los carenciados en general, con
fuerte presencia de mujeres y jóvenes, emergen ciertos hechos a considerar
de cara a la unicidad y coordinación de las protestas (por ahora
parciales).
Una constante se
refleja luego de cada gran movilización con el resurgir del ¿y
ahora qué sigue? difundido por el
conjunto de los medios masivos de comunicación en sus diferentes modalidades, utilizados en favor o en contra de los
intereses mayoritarios, sin ser acompañado por nociones de cómo salir del atolladero, reflejando la carencia
de alternativas en favor de los
desposeídos. Las formulaciones existentes
se encuentran mayormente acotadas a los autodenominados representantes de los
trabajadores, del pueblo u otras parcialidades, ineficaces en la resolución de las contradicciones sistémicas y sus nexos con cada una de las realidades en
sus múltiples dinámicas.
Un buen punto de partida es considerar a lo movilizado como un hecho
trascendente hacia la superación de las limitaciones, constituyendo todo un acto de magnitudes aún
por descubrir en toda su potencial - el otro elemento dentro de todo único, es
saber aceptar lo movilizado como
minorías en relación al conjunto de los
sectores damnificados por la crisis
civilizatoria y sus nexos locales.
En la trama, se expresan lineamientos de una dirigencia cooptada por la ideología burguesa presentándose como defensores de los sectores populares, esgrimiendo como conducta central el apoyo a los intereses ajenos a su clase, acompañado de la propia proyección individual, en lo fundamental electoral, al decir del dicho popular “quieren llegar” y ese llegar no incluye a todos, las mieles son individuales o para pequeños grupetes oficiando de acompañantes, comúnmente llamados alcahuetes, perritos falderos o chupa culos (calificativos pasados por alto por los señalados, sin llegar a incidir en el camino hacia lo considerado algo así como exitoso) las luchas en favor “de” constituyen en ocasiones, un trampolín hacia el camino individual a costa de la espaldas de los demás, de ahí justamente las inconsistencias, las idas y venidas, el veremos o pretextos similares como, estamos dialogando, hay que tener paciencia, en cuyo contexto es vital preguntarse quién gana y quien pierde ¿los trabajadores y el pueblo en general - o los empresarios? en resumidas cuentas los trabajadores, jubilados, desocupados y carenciados, jóvenes y mujeres siguen perdiendo derechos civiles y económicos. Solo exponen una línea de conducta cobijando un criterio analítico vano, centrado en la denuncia del modelo vigente, abordando las consecuencias y desechando la causa generadoras la “preminencia del régimen económico social capitalista” por ende, no alcanzan las palabras altisonantes o simpáticas, por esconder consciente o inconscientemente el verdadero drama vivido por los perjudicados, mientras traspapelan los objetivos medulares necesarios para la conquista de la liberación nacional y social.
A la par están quienes aspiran genuinamente a la liberación de los oprimidos, constituyendo una minoría remando contra una situación impuesta por el imperio y sus socios dentro del país, fuera y dentro del gobierno e instituciones, muchas veces a pesar de la
predisposición, conciencia y voluntad, sin contar
con las energías necesarias capases de hegemonizar los cambios estructurales en favor de los
explotados, siendo malicioso no reconocer la persistencia, presencia permanente y el
sentido solidario de los accionares, sobreviviendo por encima de modalidades ciertamente aisladas, tendientes a intentar compartir las mieles mencionadas anteriormente,
no es casual, la clase poseedora acumula
una larga experiencia en repartir
migajas, huesitos sin carnes dejados caer con desprecio de la mesa, para ser disputados por quienes quieran
recogerlos sin importar sus orígenes
políticos y sociales.
No se trata únicamente de describir o enunciar las deficiencias, sino de brindar fundamentos y motivaciones para superarlas por encima de una dirigencia pro régimen, política, social, sindical, corrupta mafiosa y vende pueblo (igualmente la empresarial) actuando en nombre de quienes menos tienen. Lo expuesto requiere la transmisión de ideas no siempre tenidas en cuenta, entre ellas y sin ser la únicas - cuando el pueblo cree en “si mismo” es posible hacer la revolución, concebida como el comienzo de una nueva historia, en la cual, los excluidos ya no luchan por su inclusión excluyente, sino por la transformación del movimiento y la vida, en un proceso de transformación histórica potenciado en las entrañas mismas del pueblo, donde el denominado líder nunca es lo primordial, sino una consecuencia, lo esencial en tanto pueblo, es la constitución del pueblo como pueblo, nutriéndose de las experiencias pasadas y presentes – así mismo, la historia de la organización humana desde la sociedad primitiva, ha sido signada por la lucha de clase, los cambios en uno u otro sentido son impulsados por los intereses materiales de la clase dominante o de los trabajadores y si bien los individuos pueden cumplir funciones claves en momentos de la historia, el cambio revolucionario depende de la “economía y las clases”, cuestión conducente a recordar uno de los planteos de Carlos Marx (1818-1883) señalando: los hombres hacen su propia historia, pero no como les plazca, sino bajo circunstancias ya existentes dadas y trasmitidas del pasado - del mismo modo, es central considerar al capitalismo como un sistema actuando en beneficio de los propietarios de los medios de producción, explotando a quienes solo tiene su fuerza de trabajo para vender en el mercado, dicha fuerza es la creadora de todas las cosas, aunque el valor de ese trabajo sea expropiado por los propietarios de los “medios de producción” a través del valor excedente o plusvalía, acumulada como capital.
Entonces, la dilatada
espera del accionar de los
autodenominados lideres (actuando a
espaldas de las mayorías sociales) es un fiel reflejo de
la conducta esclava, por suplantar el auto movimiento por la posibilidad de una convocatoria para defender
los propios intereses, de modo que, no es libre quien se cree libre, sino aquel
capaz de cultivar la “auto concreción histórica” y la creación de una
subjetividad libre en un curso de acción encarnando su
propia liberación.
En los quehaceres diarios nos topamos con el
desarrollo del siglo XXI vinculado estrechamente a la ciencia, es en este
terreno y no en el discurso abstracto donde
se definen los destinos - Carlos Marx en una de sus obras (los griundrisse
escrita entre 1857-58 , durante la crisis económica del año 1957) considera a la ciencia como clave del
desarrollo, habla del “intelecto en general” del conocimiento social acumulado incorporado a la
producción convirtiéndose en fuerza productiva inmediata, lo que antes era
saber disperso, investigación o técnica
aislada, pasa a materializarse en maquinarias, procesos industriales y de
comercialización, las diferencias entre
países ya no se miden solo por la
existencias de recursos naturales o extensión geográfica, sino por la capacidad de producción,
organización y aplicación de conocimientos.
La mal llamada inteligencia artificial (IA) es una nueva forma de tecnología destinada a reemplazar el trabajo humano y aumentar la tasa de explotación, su basamento reside en el conocimiento humano, depende de este, sin tener posibilidad de reemplazar la naturaleza imaginativa de la inteligencia y saber. Los datos y el conocimiento provienen de la actividad del ser humano, el conocimiento tanto como las cosas físicas tiene un valor para la sociedad y el régimen, “es material” requiere de la energía del trabajo humano mental, al igual que el físico son creadores de valor, por consiguientes sus exponentes son proletariados, partes constitutivas de esta clase junto a los trabajadores tradicionales, sin embargo, las variadas nociones opuestas tienden a ocultar la lucha de clases en pleno apogeo.
En el recorrido hacia el logro de
políticas por unas más justas e igualitarias, se desliza el
peligro de sustituir el análisis de los hechos concretos en el lugar concreto, por la ideología en uno u otro sentido,
evitarlo requiere considerar la
relación dialéctica entre las realidades generales y las específicas de cada lugar,
teniendo los pies en la tierra, conociendo profundamente cada
materialidad a fin de lograr transformarla, desechando la ilusión del fortalecimiento de la clase obrera como solución
de
todos los problemas, por ejemplo,
las dificultades medioambientales, las divergencias entre los
intereses materiales de los trabajadores del centro y la periferia y la propia lucha
por la paz, seguirán existiendo incluso en el caso de derrotar al neo liberalismo, por ende, resulta imperioso definir una
economía al servicio de la vida no construida
por llamamientos
morales, requiere del enfrentamiento con el capitalismo,
validando las coincidencias por el
logro de mejores condiciones de vida, sustentabilidad ecológica o conquista de la paz, sin anular
el conflicto fundamental entre el trabajo y el capital.
Sin bien existe una
trayectoria hacia la resolución en
tiempo y forma de las falencias ideológicas
y políticas de los de “abajo” la dificultad persiste y se profundiza al
calor de los acontecimientos (verdadero termómetro de las propias
falencias) fenómeno agudizado con la aparición
de masivos medios de
comunicaciones como el teléfono
celular, brindando minuto a
minuto todo tipo de informaciones orientando (entre otras particularidades) a la desmovilización, desesperanza y caos, haciendo centro en el individualismo y defensa de intereses elitistas. A la miseria económica con su expresión
más sentida “las dificultades para
alimentarse de modo adecuado diariamente” con el
aumento del hambre, se acoplan otras singularidades repercutiendo en un mayor caos social,
como los bajos salarios, falta de changas para subsistir, cierre
de empresas, crecimiento de la
desocupación, la insuficiente llegada de
mercaderías para los comedores escolares y los populares en diferentes barrios
y localidades, el flagelo de la droga, aumento de la brecha entre las actividades
realizadas de modo tradicional con las llamadas modernas, asalto
a los contenedores de residuos en busca
de alimentos con la participan de seres humanos y animales, teniendo como resultado visible una
mayor desigualdad y perdida
de perspectivas positivas de vida.
Vivencias secundadas por expresiones observadas en algunos desocupados, mal viviendo de la ayuda social (motosierra de por medio) como el tan repetido “pero papa, el país no puede salir adelante cuando los vagos no quieren trabajar, quieren vivir de arriba” y si no fíjate, cuando hay un feriado o alguna fiesta, se gastan todo en asado, vino, cervezas y quien sabe que más, viven de festicholas” argumentos necios ya conocidos, expresados por encumbrados representantes de ideas burguesas y repetidos por una parte de los carenciados – en tanto, la histórica lucha en defensa de los derechos de la mujer, suele en oportunidades no superar las denuncias contra el machismo, sin vincularlo “ al patriarcado” atacando el efecto y no la causas – de modo similar, dirigentes sindicales ante el cierre de las fabricas expresan “no lo esperábamos, creíamos que nunca nos iba a tocar” e inmediatamente por encima de la defensa de las fuentes de trabajo, comienzan a reivindicar los buenos salarios recibidos, confundiendo su situación personal, de percibir el salario más algo más por ser dirigente sindical, con la del conjunto de los trabajadores sin llegar a fin de mes – simultáneamente algunas organizaciones ecológicas son bancadas económicamente por fundaciones u organizaciones no gubernamentales (ONG) generando una verdadera contradicción pues, los principales promotores de la contaminación planetaria son quienes les brindan el apoyo económico - todo se conjuga con la manifiesta alegría de pequeños propietarios por la perspectiva cierta de no pagar indemnizaciones (aunque mucho de ellos nunca lo hicieron por tener trabajadores no registrados) o imponer a gusto y placer horarios y modalidades de trabajo, como si esto no alcanzara, se lanzan a fundamentar la existencia de un inmejorable momento para crecer a consecuencia del bajo costo de la mano de obra y la adquisición de insumos importados baratos, aunque nunca lo hallan utilizados en sus emprendimientos, verdadera mirada oportunista incapaz de contemplar las reales posibilidades de compras por parte de los consumidores.
Lo expresado revela a los integrantes de la clase proletaria como los únicos
capases de defender sus propios
derechos, en esta lucha los aliados
circunstanciales e incluso permanentes (con
las excepciones del caso) no toman partido
en su defensa, lo hacen en el sentido contrario, dimensionando el apoyo a los
lineamientos de la clase burguesa, de
ahí la importancia de evitar enamorarse
de los coloridos destellos expuestos para que los incautos los visualicen
y los hagan suyos.
Cuando los vientos huracanados originados en la la situación general, llegan con una increíble velocidad a las bases sociales y la discusión o no discusión por arriba se vive con dimensiones propia por abajo, sumándoles lo folclórico de cada situación, no alcanza con decir “y bueno para que lo botaron” o “si lo botaron no se quejen” demostrando solo la impotencia e incapacidad para abrir caminos superadores, desdibujando el papel del enemigo fundamental de los pueblos, haciendo recaer responsabilidades sobre una mayoría explotada, oprimida, con hambre, absorbiendo minuto a minuto el bombarde del cerebro con un cumulo de informaciones tendientes a desequilibrarlos y hacerlos carnes de cañón en beneficio de una minoría neofascista (en nuestro caso periférica).
El necesario camino a
seguir no siempre es el más fácil, el
más lindo, el de las flores o los verdes
azulados, es el de la hermosa esencialidad humana no actuando como depredador, sino siendo solidarios con el conjunto de seres
humanos, principio que demanda
con urgencia la unidad
y coordinación de accionares de los sufrientes y pensantes.
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