Lucha de ideas y algo más
Juan Alberto Remedi
Paraná (Entre Ríos)
Febrero 2026
Las nuevas experiencias inseparables de las complejidades emanadas de la vida, demandan una profunda comprensión
relacionada a la certeza que sin esta, no se podría hacer referencias a las
complejidades devenidas por ser consecuencias, no causa. Sin la vida, sin
cuerpos comunicándose y colaborando, no hay inteligencia reflexiva, ni vida
espiritual, tampoco conciencia.
Con el mismo criterio analizar un régimen económico social determinado,
requiere ubicar los intereses económicos y políticos representados y defendidos. Considerando
la concepción materialista de la
historia, el factor determinante de la
misma recae en la producción y reproducción de la vida, por ende, la visión del
factor económico como único determinante convierte dicha tesis en una frase
abstracta y absurda. Si bien la
situación económica es la base, se desarrollan en su entorno fuerzas políticas,
lucha de clases, teorías políticas, jurídicas, filosóficas, religiosas, ejerciendo influencias y determinando en
muchos casos las formas de
manifestación, dinamizando innumerables acontecimientos, entre los cuales, resalta por su importancia actual, lo ocurrido en
la República Bolivariana de Venezuela desde la irrupción de Hugo Chávez.
Un interesante intercambio de opiniones con pares en lucha me posibilita una vez
más, abordar un tema nada sencillo para
quienes hemos apoyado y apoyamos la gesta Bolivariana, íntimamente ligada a la
Sanmartiniana. No se trata entonces de esconder la cabeza bajo la tierra, ser cándido
en las consideraciones o sacar a relucir
la famosa e ilusoria vara medidora de
revolucionarismos, sino de aportar al torrente colectivo en busca de
acercamientos a las verdades siempre
relativas, siendo consiente de los peligros acarreados por los conceptos vertidos sin participación directa en los
acontecimientos.
Posiblemente sea acertado recordar que (tras la eclosión de la crisis en 1983 a raíz de la destrucción en menos de una década del modelo de bienestar social construido en los 70 se agudizaron las contradicciones económicas, políticas y sociales, potenciando las condiciones para el levantamiento popular de (1989) “Caracazo” de manifiesta posición contra la oligarquía interna y su socio el imperialismo Yanqui, haciendo trizas la noción de pueblo como expresión del consenso social y legitimidad de la institucionalidad existente, acelerando la participación de militares como sujetos políticos, desde las rebeliones militares del 4 de febrero y 27 de noviembre de (1992) lideradas por Hugo Chávez. Tras su derrota, hizo un llamado a deponer las armas siendo encarcelado por tres años, una vez en libertad lo recibió Fidel Castro y viajo más adelante a la República Oriental del Uruguay, sin lograr entrevistarse con el gobierno de turno (al menos públicamente) reuniéndose en cambio con el Movimiento Nacional Tupamaros.
El abocarse a una campaña electoral
enarbolando la figura del libertador Simón Bolívar (agenda alternativa Bolivariana 1997) resulto todo un
acierto en la senda de lograr una democracia más radical, enfrentándose de modo
parcial a la burguesía auspiciante del modelo
neo colonial y dependiente enfocado
contra la vida del pueblo. Siendo electo presidente en (1998) acompañado por
las izquierdas, movimientos sociales y la
burguesía nacionalista se orientó a la construcción de otro modelo de
poli clasismo y convocatoria de reforma
constitucional, reivindicando la llamada “tercera vía” o capitalismo humano,
impulsada en esos momentos por Tony Blair, al compás de perfilarse como
constructor colectivo.
La puesta en marcha del procedimiento constituyente
en (1999) convocando a amplios sectores populares insinuaba intenciones opuesta al status quos existente, el
funcionamiento a modo de asambleas
expuso una conducta de avanzada, exigiendo (entre otras reivindicaciones) democracia participativa, redistribución de
riquezas, satisfacción de necesidades populares
en lo referente a salud, educación, viviendas y aumento de salarios,
fortaleciendo las intenciones de cambios. La gestión se desarrolló en concordancia con su nivel de saberes y
conciencia, no obstante (desde el punto de vista de los trabajadores manifestó claras
limitaciones ideológicas) opinión no
invalidante de los aportes a la integración regional y el llamado a la construcción del socialismo del siglo XXI, siendo un innovador, brindo un aire fresco a toda la
región, a los partidarios de la liberación nacional y social del yugo imperial,
conformando un acto sin precedentes.
Entre los intentos de resolución de las contradicciones emerge en parte de la sociedad un acontecimiento no menor, a partir de la evolución constituyente, la ley de tierras y el manejo de la estatal petrolera (nacionalizada pero funcionando como una empresa privada) iniciativas nada simpáticas para la burguesía nacionalista que, opto por alegarse y conspirar contra el gobierno. Amparándose en la patronal empresarial Fedecamaras, la burocracia de la central de trabajadores, militares opuestos y financiamiento Norteamericano, se lanzaron al golpe de estado del (2002) separando al presidente del poder entre los días 11y 13 de abril, retomándolo gracia a las masivas movilizaciones populares y de militares leales, detonando una singular proclama, la “oligarquía jamás volverá a gobernar Venezuela” en adelante gestiono la mayor expresión de fusión política entre el pueblo y gobierno asumiendo la denominación de “Chavismo”- desde entonces, algunas parcialidades de izquierdas dejaron de acompañarlo, en tanto, la base social anti chavista se cristalizaba en la clase media y los segmentos más ricos de la sociedad. En la vorágine del movimiento se verifica una conducta destacable en la creación de instituciones autónomas de unidad regional como, la Alianza Bolivariana para los pueblos (ALBA) y de Comercio de los pueblos (TSP) en (2004) siendo además convocante y participe junto a otros dirigentes del encuentro regional masivo realizado en Argentina en (2025) el histórico No al área del libre comercio de las Américas (ALCA).
El haber perdido el apoyo de un sector de la burguesía no fue gratuito y
genero dificultades adicionales relacionadas a la búsqueda de una forma
sustitutiva del flujo de la renta en favor
de la “acumulación burguesa” en medio de una economía basada en la
importación, profundizando por un lado
las dificultades de la llamada “Revolución Bolivariana” y por otro, el tránsito
de manera no explicita de dos caminos, a saber: con la fusión de Chávez y el
Chavismo comienza la construcción del poder popular fomentando las
organizaciones de bases con la idea del “poder comunal” del estado comunal,
nunca desplegado en toda su dimensión – e inicios de acciones no públicas del diseño económico de la revolución impulsando la creación de “otra burguesía” y
proyecto de país contenido en la constitución
de (1999) reflejando una forma de poli clasismo.
La actividad de la nueva burguesía no tardo en evidenciarse (a modo de ejemplo) en la crisis bancaria del (2009) donde militares y allegados al gobierno aparecieron como dueños de bancos, mientras comienza a verse como peligroso al “poder popular” en vías de radicalización desde la convocatoria de (2005) para darle a la revolución el carácter de “socialismo del siglo XXI” de raíz Bolivariana, alentado por la producción de tres millones de barriles diarios de petróleo, diversificación de la agricultura, fomento de construcción de viviendas populares, creación de Tele Sur y la Unión de Naciones Suramericanas (UNASUR). Su acción de gobierno entre (1998 -2012) fue prolifera en lo electoral ganando cuatro elecciones presidenciales directa y dos referendos nacionales obteniendo entre un 56% y 60% de los votos emitidos, perdió solo una elección por la “reforma constitucional” impidiéndole la reelección indefinida.
En el transcurso no faltaron los perritos falderos internos y externos
mostrándolo como un dirigente inequívoco portador de la salida no solo para
Venezuela sino para la región toda,
concordando con la parcialidades reaccionarias en el ataque a la reflexión
crítica de pares y no pares, desconociendo su terrenidad en la dirección de una
evolución con métodos caudillistas, en
medio del bloqueo económico de parte de occidente (EE.UU) ineficiencias de
empresas estatales y motorización de importantes reformas, sin afectar en la
medida de lo requerido la esencia de régimen “la propiedad privada de los
medios colectivos de producción” sin ponerlo bajo control obrero
y sin establecer el poder político de abajo hacia arriba. Con la
voluntad independentista y lanzamiento del socialismo del “siglo XXI” de raíz Bolivariana” desde el año (2011) enfrenta una
enfermedad falleciendo en el (2013).
Seguramente los métodos caudillistas en algún modo impidieron la ampliación
de las alternativas hacia la sucesión y
el despliegue de un mayor debate en lo interno del movimiento, trabajadores, comunidades y sociedad. Su remplazante Nicolás Maduro, con importantes experiencias
acumuladas no estuvo a la altura requerida para asumir la dirección del curso
poli clasista, signada por la confrontación entre dos proyectos y castración de
las autonomías del poder popular convertidas en correa de trasmisión del gobierno y el partido socialista único de
Venezuela (PSUV) desdibujando la
potencialidad revolucionaria inicial, generando cansancio popular manifestado en las
elecciones del (2024).
Es importante la visualización de la base social Chavista entre los años
(2002-09) en lo fundamental popular, acompañado por un segmento de clase media
baja - la oposición en cambio se apoyaba
en la clase media alta, profesionales con altos ingresos económicos y la
burguesía latifundista, posición cambiante en la medida de definirse en favor de la creación de una “nueva
burguesía” permitiendo a una capa de clase media empresarial asociada a los negocios del estado y nuevos
propietarios de tierras, pasar a ser parte de la base social del Chavismo, al
compás, los golpes al proyecto popular generaron el paso de sectores del pueblo hacia la
oposición de derecha.
Ya sin la presencia física del comandante Hugo Chávez, el nuevo presidente gana las elecciones de (2013 y 2018) mientras la oposición logra el manejo de la asamblea nacional. Los acontecimientos conducen a reconocer la imposibilidad de explicar los resultados electorales (2014 -2024) sin conservir el surgimiento del Madurismo diferenciado del chavismo, apoyado por la clase media y alta burguesía, pese a que ambos proyectos políticos expresan la idea de conciliación de clases.
Entre los años (2014-2018) el presidente se concentra en aplastar
las representaciones políticas de
derecha interviniéndolas y estas toman el camino de las insurrecciones
callejeras, poniendo en prácticas métodos inhumanos de asesinatos a dirigentes populares de base, hasta llegar a
quemarlos vivos, en el ínterin, conociendo las facetas corruptas y mafiosas de
la casta reaccionaria, motoriza una labor de cooptación con el objetivo de alentar
su abstención electoral, funcional al ocultamiento de su propio debilitamiento.
Así mismo, después de las elecciones del (2024) sin decláralo decide alinear todos los esfuerzos en la consolidación de la “nueva burguesía” desmontando el proyecto
popular sin abandonar la narrativa política
y manteniendo del nombre de alguna institucionalidad en función de no hacer tan evidente la
ruptura, iniciando otra fase por intermedio del acuerdo ínter burgués entre la vieja y nueva burguesía. La confiabilidad necesaria para lograrlo se cimentó en la decisión de intervenir los
partidos políticos de izquierdas , PTP, Tupamaros, partido comunista, e imposición de nuevas
normativas contra las organizaciones
sindicales, las movilizaciones y el derecho a opinar, coincidente con el
periodo de restablecimiento de
relaciones con Washington, con destacada participación de Delfi y Jorge Rodríguez,
Diosdado Cabello y Padrino López.
Esta línea de acción tiene antecedentes en el año (2021) con la
participación de Delfi Rodríguez como invitada especial en la reunión anual de la patronal empresarial
“Fedecamaras”- consolidándose a partir
de la guerra de la Organización del Atlántico Norte (OTAN) y la Federación Rusa en territorio Ucraniano - a
pesar de las sanciones Venezuela pasa a ser un actor confiable para Estados
Unidos, profundizándose al mismo tiempo el desvió del flujo de recursos
estatales en favor de la acumulación burguesa, golpeando salarios, condiciones
materiales de vida de la población y naturalmente quitándole apoyo electoral.
El transcurrir puso al descubierto falencias económicas, verificando en un brutal deterioro del salario nominal, caída de la producción petrolera a consecuencia del bloqueo imperial e insuficiencias de las empresas estatizadas, secundada por la híper inflación. En lo político se constata en la división y alejamiento del bloque de ministros pertenecientes al partido comunistas, Incapacidad de dialogo, ruptura con fuerzas políticas y gobiernos de la región llamados progresistas, el éxodo de la cuarta parte de la población, bolsones de clientelismo político en el reparto de alimentos y corrupción en segmentos dirigeciales, conducentes al aumento del descontento y pasividad política. Lo sobresaliente anida en el fortalecimiento del modelo de acumulación rentista en ambas administraciones, en este sentido, la crítica al imperialismo y la economía dependiente neo colonial, no alentó un capítulo de superación del productivismo petrolero ubicado en la base de la relación económica con el imperio.
Independientemente de las
expectativas creadas para el pueblo y los partidarios de la liberación nacional
y social, las perspectivas publicitadas quedaron a medio camino (a pesar de la voluntad de algunos para
hacerlas triunfar) cuestión enmarañada carente de salida alguna
sin ubicar y analizar los acontecimientos desde el punto de vista de los
trabajadores, dentro de una terrible
ofensiva imperial, con avances de
gobierno neo fascistas en la región y el
mundo, coexistiendo con el derrumbe de la unipolaridad y paso a la multipolaridad a nivel internacional en un contexto de crisis sivilizatoria. No se trata
entonces de ser más bueno que malo o a la inversa, de estar en consonancia o no con los fabulosos
adelantos de la revolución científico técnica
u oponerse a todo lo ocurrido, sino de algo mucho más simple dentro de
su complejidad “considerar los intereses económicos y por lo tanto
políticos expresados y desarrollados.
Concentración de fuerzas militares e intervención armada ---
La intervención armada directa en el hermano pueblo Venezolano y el secuestro del presidente Nicolás Maduro y su esposa Cecilia Flores, se relaciona con las acciones imperiales en el continente y la nueva estrategia de defensa del pentágono dada a conocer el día 23 de enero por él presidente Donald Trump, después de una semana signada por la crisis trasatlántica más grave desde la creación de la (OTAN) en (1949) - la actual visión imperial no concibe aliados o enemigos permanentes, solo prima la ley del más fuerte y la defensa de los llamados intereses propios lejos de sus fronteras, no se trata de un documento técnico neutral, sino de un dispositivo estatal en pos de garantizar la reproducción ampliada de las condiciones materiales, territoriales e ideológicas de acumulación capitalista en un marco de crisis estructural. Sobre lo particular, la guerra aparece como la violencia organizada acompañando y estructurando los procesos de acumulación, sin constituir una anomalía del capital, sino uno de sus mecanismos históricos de creación y reorganización.
Sin concebir estos elementos y otros semejantes no se logra entender en
toda su magnitud la acción violatoria de la soberanía del pueblo Venezolano o el paso del bloqueo
inhumano a Cuba a su estrangulación sin
miramientos, generando un salto
“cualitativo” hacia un ataque quirúrgico
y persecutorio en lo financiero y
comercial, refrendando que el objetivo central fue y es Cuba socialista,
tensando por lo tanto, la actividad de los revolucionarios Cubanos
reivindicando la postura de dignidad, firmeza y radicalidad (por sobre los
fanatismos) como rescate de las raíces de la revolución y sus ideales
heredados de José Martí, Fidel Castro y
el Che Guevara, reivindicando lo de “patria o muerte” venceremos.
Superando el desconcierto inicial por la eficaz labor desinformativa y
guerra psicológica del capital financiero concentrado, el observatorio de
medios “Cuba Debate” irrumpe con opiniones sobre lo ocurrido, afirmando no ser
solo un episodio militar, sino una acción
de múltiple dominio (tierra, aire, mar,
espacio y ciber espacio) donde la fuerza física, el ciber espacio, el
espectro electromagnético y una campaña de manipulación informática de saturación, operaron como armas de
desorganización de la capacidad
defensiva del estado, condicionando la percepción pública y reduciendo
los costos políticos de la agresión. La segunda fase en pleno desarrollo se centra en la disputa por el control del relato a través de narrativas contradictorias y una
campaña de influencias políticas e ideológicas, combinando guerra ideológica y cognitiva (mente y conciencias
como espacios de operaciones) con el fin de sembrar discordias, confusión,
para deslegitimar y dividir al
gobierno.
La idea del gobierno en manos de Trump
es parte del embrollo
mencionado, en realidad continua
la guerra y condicionamientos a Delfi Rodríguez, en tanto, se proponen minar la moral y eficacia de los
luchadores, dar apoyo a acciones encubiertas y empeños tácticos dela Central de
inteligencia Americana (CIA) y el pentágono, incentivar y coordinar la subversión
interna en favor de otros tipos de medidas (políticas, económicas y
sociales) para seguir apoderándose el
petróleo y minerales estratégicos. Lo ocurrido representa un giro en las tácticas
de guerras con consecuencias inmensas
por su ilegalidad y utilización
de nuevas tecnologías, marcando una
nueva fase de guerra y dominación.
Todo converge en la existencia de una situación interna confusa donde en nombre de la autonomía el gobierno, emergen hechos a considerar, como la reciente aprobación de la ley orgánica de hidrocarburos, suplantando en lo fundamental la sancionada en (2006) derogado el artículo 151 de la actual constitución, donde se especificaba que las controversias serán decididas por los tribunales competentes de la república, en conformidad con sus leyes, sin que por ningún motivo ni causa puedan dar origen a reclamos extranjeros. Se evidencia una medida tendiente a disminuir la exclusiva competencia de la república en la explotación de hidrocarburos, posibilitando una progresiva privatización de la industria, se le acopla la preparación de una nueva “ley laboral” con intenciones de hacerla funcional a la oligarquía interna y exigencias imperiales, mas la negativa de “Fedecamaras” de aumentar los salarios dejando en claro su poder e influencias.
Aunque ya lo he planteado en otras
publicaciones, creo necesario insistir
en algunos lineamientos sobre seguridad nacional, donde
el territorio aparece no únicamente como un espacio geográfico sino como
precondición material de la producción
social, entendida como un espacio a ser defendido en su totalidad, población, fronteras, rutas marítimas,
espacios aéreos, dominio cibernético, y espacio extra terrestre. Representando una novedad estructural desplegada
como función permanente del
mantenimiento del entorno material de la
valorización del valor, constituyendo un dispositivo estatal de gestión de las
crisis, articulando militarización, finanzas públicas y endeudamientos con administraciones políticas hegemónicas,
aspirando no solo a la organización y fortalecimiento del aparato militar, sino
a la
estructuración de un “sentido común” funcional, donde el tema de consensos no es solo una cuestión ideológica,
sino un verdadero “agenciamiento de la subjetivación” con el objetivo de
gobernar no solo conciencias, ideas, sino conexiones, afectos, cuerpos y deseos,
su proyección histórica no radica en una guerra
total inmediata ni el colapso abrupto
del orden internacional, sino en la
normalización de la guerra como
condición permanente, convertida en
principio inmanente de la organización
social.
La reiteración no es casual pues, en los colectivos e individualidades
en lucha, se suele actuar, pensar y
proponer con una visión no concordante
con las realidades en curso, no por
voluntad, en todo caso, por la insuficiente asimilación de las
mutaciones operadas en el régimen, afectando
de ultima a la necesaria movilización y coordinación de accionares.
El reciente ataque a IRAN --- Por parte de Estados Unidos e Israel confirma lo expuesto. Es interesante detenerse en una singular opinión bridada por el presidente Norteamericano “no entiendo porque Irán NO SE RINDE con la fuerzas militares que he desplegado para atacarlo” - no es casual, su estrecha mirada no le permite considerar que, Irán no es un país Árabe, sino una cultura Persa con tres mil años de historia con enormes riquezas deseadas por occidente, permitiendo hablar del Chiismo Iraní no Árabe. Este Chiismo bajo la dirección de Jomeini, busco la independencia nacional justa y respetuosa, con un sistema democrático pluralista dentro de una constitución aprobada mediante referendo por el pueblo en (1979) chocando frontalmente con la ceguera occidental de reducir la abstracción democrática a la lógica dictatorial del valor, surgida en Europa en el siglo XVII, en la democracia Iraní el líder supremo es el “Ayotala” responsable de asegurar la independencia y la justicia esencialmente antiimperialista e internacionalista.
Desde la creación el primer
consejo de la revolución Islámica ( noviembre 1979) hasta el noveno presidente Masoud Pezesh Kian, se han manifestado varias líneas socio
económicas y socio políticas, oscilando entre el liberalismo tímido y una
planificación estatal respetuosa de la propiedad privada, ninguna socialista en
el sentido de socializar las fuerzas productivas, presentando la
democracia Iraní como más progresista y humana en relación a la expuesta por Trump, Milei y Netanyahu, aunque en
ocasiones, como en el presente, se impongan
intereses antipopulares.
La guerra de agresión contra Irak
(1980-1988) aparece como el primer
intento desesperado y salvaje de
destrucción de Irán y el Chiismo Persa capaz de entender la ciencia como un arma de liberación de los pueblos, no
como parte del capital constante para acelerar la realización de la
plusvalía y ganancias, la pretendida
modernización occidental desde (1953) se presenta en el año (2009) como
libertad sin Hiyad, apareciendo en el (2012) el problema real: negándole la posibilidad de tener energía nuclear con fines
productivos y sociales.
Venezuela, Cuba e Irán, ubicados
en geografías distintas, enfrentan a un
mismo enemigo poderoso en lo económico y militar, tratando por todos los
medios de no perder la hegemonía alcanzada. El régimen “capitalista” en su etapa de senilidad ha
potenciado las agresiones de todo tipo a fin de no perecer. Por lo cual, es
indispensable la solidaridad con los pueblos atacados y las exigencias de paz.
Remedijuanalberto.blogspot.com
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